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Disney y FOX apuestan por la inversión mutua para dominar el sector audiovisual

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Cine Walt Disney y Fox

Tras varias semanas de rumores e informaciones no confirmadas, al final se ha hecho oficial la operación de compra de Twenty-First Century FOX por parte de The Walt Disney Company. La operación demuestra el interés inversor de Disney en los contenidos audiovisuales, principalmente para la dominación del sector del streaming a corto plazo.

Una inversión mutua a diferente escala

No debe identificarse la inversión de Disney como unilateral. FOX también saca potencialmente partido de la operación, pues invierte en gestión comercial. La razón es que está sobre la mesa la posibilidad de que el hijo de Robert Murdoch, James Murdoch.

En la actualidad James ya es un dirigente importante de los negocios de FOX en el mercado audiovisual, pero la adquisición de la empresa por parte de Walt Disney, le abre las puertas a sustituir en 2021 al actual dirigente de la compañía, Bob Iger, quien ha confirmado que retrasa su salida de la empresa dos año más de lo previsto.

Una operación de 56.000 millones de euros

La operación de compra se ha saldado por un valor de 44.500 millones de euros e implica la adquisición de los estudios cinematográficos de la compañía, los estudios televisivos y las cadenas de televisión por cable que tiene el grupo.

Además, se suma también al acuerdo de compra la deuda actual de FOX, lo que incrementa el coste total hasta los 56.100 millones de euros.

El 25% de Disney pasa a control de FOX

Los accionistas de FOX reciben a cambio de la operación 0,2745 acciones de Disney por unidad de acciones de la compañía. En total implica el control del 25% de todas las acciones, otorgando un poder decisión importante a los inversores de FOX sobre el futuro de Disney.

En todo caso, no parece que vaya a haber desacuerdo en los caminos hacia los que debe dirigirse la gigantesca maquinaria de Disney. El streaming se ha fijado públicamente como el objetivo principal, algo que ya se ha reflejado en una ruptura de la colaboración entre Netflix y Disney y que, a partir de ahora, será más acusado dado que se podrá aprovechar el servicio de streaming de FOX conocido como Hulu.

Además, esta adquisición de derechos cinematográficos implica el dominio por parte de una sola empresa del 40% de la taquilla en Norteamérica, lo que además de suponer un poder considerable sobre la industria, también pone en riesgo la operación en caso de ser frenada por los reguladores.