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La inversión en infraestructuras de Donald Trump todavía no da sus frutos

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Inversión en Estados Unidos

Se ha publicado información relativa al crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) de Estados Unidos. La cifra de crecimiento se sitúa en un 1,2%, pero como es habitual en el análisis de datos económicos, hay varias lecturas sobre las que establecer conclusiones.

Conclusiones positivas del crecimiento del PIB estadounidense

Vamos en primer lugar con las positivas. Para empezar, el gobierno de Donald Trump está consiguiendo unos resultados por encima de los esperados en múltiples sectores. Respecto al crecimiento del PIB estadounidense, se creía que el primer trimestre de 2017 no iba a superar el 0,7%, por lo que la mejoría respecto a las expectativas es notable.

También hay que reconocer un crecimiento constante en la evolución histórica de Estados Unidos. El país acumula con esta 11 evaluaciones de crecimiento continuado, que demuestran que la economía, como mínimo, refleja una cierta estabilidad.

En cuanto a inversiones se identifica un crecimiento de la inversión empresarial, que alcanza el 11,4% en tasa anual respecto a un dato muy inferior previo que solo llegaba al 9,4%.

Conclusiones negativas del crecimiento del PIB estadounidense

Si nos ponemos a analizar las conclusiones negativas extraídas de este crecimiento del PIB estadounidense, lo cierto es que la economía crece a menor ritmo que el año pasado. Con Barack Obama en su último año de legislatura el PIB de EEUU alcanzaba un crecimiento del 2,1% a finales de 2016, casi el doble que el crecimiento actual.

Por otro lado, no se ha conseguido todavía el objetivo establecido por Donald Trump basado en que el crecimiento de la economía estadounidense alcanzaría unos valores de entre el 2% y el 3%, algo que pretendía conseguir en base a la inversión en infraestructuras principalmente. De forma complementaria también se espera a ver qué resultados consigue con la rebaja de impuestos que incentive fiscalmente la economía norteamericana.

Otra de las conclusiones negativas es que, si bien ahora el crecimiento de la economía es menor que el año pasado, los 11 meses de crecimiento continuado han estado siempre por debajo del valor del 3%. En la contabilidad general de todo 2016 se fijó en el 1,6%, el dato más bajo desde el año 2011.

Por tanto, de forma general la conclusión global sobre la economía estadounidense es que es suficientemente estable como para favorecer las inversiones, pero su crecimiento va a requerir de estímulos adicionales para alcanzar el ritmo deseado.