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Unicaja se mantiene firme en su salida a Bolsa

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Unicaja en la Bolsa

Las pasadas semanas han sido bastante intensas en la Bolsa española, con la venta del Popular, el cierre de su cotización poniendo a cero todas sus acciones y la compra/rescate que el Banco Santander ha tenido que realizar.

Esto podría motivar cierta cautela o prudencia a las entidades financieras que pensasen salir a Bolsa próximamente, pero no parece que pase con Unicaja, que mantiene firme su voluntad de participar en cotizaciones y permitir que los inversores impulsen su trayectoria.

Una salida por devolución

Unicaja es actualmente el resultado de la fusión protagonizada por Unicaja, Caja Duero y Caja España (estas dos últimas previamente fusionadas como Banco Ceiss). La crisis y otros factores económicos, motivaron una solicitud de préstamo al Estado a través del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) de 604 millones de euros, acumulados desde la última inyección de liquidez en 2014.

La fecha de devolución expira próximamente y Unicaja solo ve como salida práctica la cotización en Bolsa. Para poder devolver todo este dinero, la entidad busca la venta de 625 millones de euros en acciones, a una participación estimada de entre 1,1 y 1,4 euros la acción.

Los valores máximos y mínimos con esta cotización le ofrecen una horquilla de ingresos a Unicaja de entre 659 y 841 millones de euros, suficientes para solventar su deuda con el Estado y provocar su entrada en la Bolsa.

¿Qué pasa si Unicaja no vende las acciones?

Sin esta medida o si la operación no se consigue amortizar, Unicaja estaría en una situación delicada. El Estado, como poseedor de la deuda, pasaría a ser el máximo participante de la entidad.

El Frob le prestó el dinero a Unicaja en forma de bonos convertibles. Si la fecha de devolución termina y no ha devuelto estos bonos, el Estado los puede convertir en títulos, acogiendo así la propiedad sobre la entidad.

El problema para Unicaja está exclusivamente en poder vender estos bonos en forma de acciones. En otra época su situación habría sido mucho más favorable, sin embargo la actualidad presenta un entorno complejo para promocionar títulos accionariales.

Los inversores no solo deben confiar en que la entidad tiene suficiente solidez como para asegurar su rentabilidad, sino incluso su permanencia, a la luz de los recientes acontecimientos.

Por otro lado, Unicaja de forma concreta ya tiene problemas que solventar, que afectarían claramente a su cotización en Bolsa, como procesos judiciales abiertos, en relación a fusiones anteriores, deuda asimilada y cláusulas suelos, entre otros temas.